Déficit de Atención o Hiperactividad (TDAH)

En la actualidad, uno de los problemas de desarrollo evolutivo infantil que más atención está instigando es el Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad (TDAH). Cada vez son más los niños diagnosticados dentro de este grupo al reunir suficientes síntomas de los recogidos como propios del trastorno.

Es inevitable que surja un debate entre los que piensan que el TDAH es un verdadero trastorno o patología neurológica que requiere como tal de un tratamiento farmacológico (Aguilar, 2014; Barkley, 2008; Moreno, 2013) y los que defienden, por el contrario, que es simplemente una característica propia de un alto porcentaje de niños o un problema de comportamiento que puede ser subsanado aplicando técnicas de modificación de conducta u otro tipo de terapias alternativas (Bignone, Serrate y Diez, 2009; Pazo, 2009).

Cada vez son más los padres de niños con TDAH que son partidarios de esta última postura, que huye de la farmacología como única solución para el ya generalizado trastorno. Nos encontramos, por tanto, ante una ola de tendencias que proponen formas de tratamiento alternativas a la medicación farmacológica (Benasayag, 2009). Dentro de estas propuestas, unas más testadas que otras, la Musicoterapia es una de las que mayor fiabilidad y aceptación está demostrando en la actualidad.

Es así como esta disciplina, cuyo objetivo es obtener beneficios en la salud de las personas en diferentes ámbitos de la vida en relación con patologías y enfermedades de diversos tipos, se ha empezado a aplicar al tratamiento del TDAH.

Respecto a la Educación Musical, y en relación con la consideración que se tiene de ella en la actualidad, resulta interesante resaltar el importante papel que desempeña en el desarrollo de los niños. No supone simplemente una materia encargada de la transmisión de contenidos musicales y la formación musical como tal, sino que actúa como espacio interdisciplinar en el que se puede contribuir al desarrollo de otros objetivos, como facilitar otros aprendizajes o incluso desarrollar tratamientos para determinados trastornos como el TDAH.

Se pueden obtener beneficios en el tratamiento de la impulsividad mediante ejercicios relacionados con la escucha, al demorarse la relación entre estímulo y respuesta. Si a un niño se le pide, por ejemplo, que escuche un tema musical y que indique en qué momento cambia de sección, tendrá que mantener la atención en el estímulo y esperar con paciencia para dar con la respuesta acertada. De igual modo, en sesiones grupales de interpretación, el niño hiperactivo tendrá que esperar su turno para tocar en la parte que le corresponda.