Trastornos del Espectro Autista (TEA)

Paul Nordoff y Clive Robbins (1982), indicaron en sus experiencias, la existencia en alguno de los niños investigados, de cierta sensibilidad, inteligencia y talento musical, aunque señalaron que esta preocupación musical, mostrada por los niños con autismo, se ponía de relieve debido a la ausencia de otros intereses.

A partir de estos pioneros trabajos, surgieron numerosas investigaciones demostrando los efectos y ventajas de la aplicación de la musicoterapia en personas con TEA.

La comunicación (producción del habla y mejora de la estructura, forma y ritmo) de los niños con TEA mejora tras sesiones de musicoterapia.

La realización de actividades musicales en grupo fomenta la imitación, el respeto por el turno de palabra, la reciprocidad social, la atención conjunta y la empatía.

La musicoterapia mejora el reconocimiento de las señales afectivas.

Este auge por el interés de la musicoterapia no solo se manifiesta en trabajos de investigación, sino que también, se produce un fenómeno de divulgación con la publicación de numerosos libros, artículos de revistas etc. que hacen una introducción de la musicoterapia (concepto, teorías, metodologías), del concepto de autismo, realizan propuestas de actividades e intervención o plasman su experiencia y resultados de diversos casos prácticos.